La iniciativa Stop Killing Games nació en 2024 con un objetivo claro: evitar que las editoras eliminen videojuegos de la noche a la mañana y dejen a los jugadores con un título por el que pagaron, pero al que ya no pueden acceder. Para elevar su petición a la Unión Europea necesitaba superar el millón de firmas verificadas. Y no solo lo ha conseguido: lo ha hecho con margen.
El paso ha sido gigantesco. El movimiento ha reunido 1.294.188 firmas verificadas de ciudadanos de la UE y ya prepara la entrega formal de la propuesta a las instituciones comunitarias en Bruselas, un trámite que obliga a la Comisión Europea a estudiar el caso.
Todo comenzó tras el cierre de los servidores de The Crew por parte de Ubisoft. La decisión dejó el juego completamente inoperativo, incluso para quienes lo habían comprado. Es un problema cada vez más habitual: las editoras pueden «apagar» títulos online y convertirlos en papel mojado digital. Algo que ha generado un enorme malestar entre jugadores y, especialmente, entre los defensores de la preservación del videojuego.
Eso sí, Stop Killing Games no pide mantener servidores eternamente —sería inviable—. Lo que reclama es algo mucho más razonable: planes de final de vida claros para los juegos que dependan de conexión. En otras palabras, que sigan siendo jugables cuando termine el soporte oficial.
¿Y cómo se consigue? Hay varias opciones sobre la mesa: modos offline funcionales, servidores comunitarios o herramientas para que los propios usuarios puedan gestionarlos tras el cierre de los oficiales.
Moritz Katzner, representante de la campaña, ha compartido los datos finales en Reddit y ha confirmado que el siguiente paso será enviar formalmente la petición a las autoridades europeas.
Stop Killing Games: Final Count of Verified Signatures of the European Citizens Initiative
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España, además, ha sido uno de los países más implicados. Los jugadores nacionales han aportado 121.161 firmas, solo por detrás de Alemania (233.180), Francia (145.289) y Polonia (143.826).
Lo que empezó como una queja puntual se ha convertido en un movimiento ciudadano con peso político real. Ya no es solo ruido en redes: ahora es un debate serio sobre derechos digitales y propiedad en la industria del videojuego.



