
Mucha expectación se había creado con el último reto de MrBeast. Cuatro streamers iban a luchar por llevarse un millón de dólares en directo tras llegar a la final en uno de sus clásicos vídeos de YouTube.
MrBeast es puro YouTube. Tiene lo mejor de la televisión: una edición endiablada convierte sus piezas en auténtica magia. Si entras en ellas, la duración no es lo importante, porque siempre están pasando cosas. La magia, en realidad, reside en el montaje: furioso, rápido, vertiginoso. Es evidente que, con dinero, se puede hacer todo lo que él hace. También tiene, por supuesto, lo mejor de la creación de contenido.
Sin embargo, la decisión de llevar su último vídeo a un directo en YouTube probablemente le va a rondar la cabeza durante mucho tiempo. El vivo ha sido todo lo contrario a un vídeo suyo: carente de ritmo, espectacularidad y emoción. El tedio se ha apoderado de las largas horas. El primer participante cayó eliminado tras dos horas de tirar pelotitas a unos corazones; MrBeast tuvo incluso que cambiar las reglas durante la prueba.
Uno podría pensar que los culpables de este despropósito eran los cuatro streamers finalistas. Pero no. El único culpable es el propio creador. Su conducción fue nefasta y solo había un juego, una sola opción. Los participantes no eligieron la prueba y no había un plan B por si la dinámica no funcionaba o, al menos, no lo activaron en ningún momento. Lo único que se le ocurrió fue dejar el dichoso tirachinas de lado y comenzar a lanzar con la mano.
MrBeast aburre como streamer
¿Dónde está la emoción de ver a cuatro personas lanzando objetos a una diana a lo lejos? Sin ningún tipo de ritmo, sin gracia y dando muestras —tanto él como su equipo— de no saber qué hacer para frenar el desastre.
MrBeast es un gran creador de contenido; sus 475 millones de suscriptores lo avalan. No voy a decir lo contrario. Pero que se dedique a los vídeos editados, porque los directos no funcionan igual y el suyo fue un auténtico tostón. Ya debería saberlo después de tanto tiempo. La tarde del domingo ha sido una auténtica pesadilla.
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