Hace muchos, muchos años, World of Warcraft era considerado uno de los mejores esports del mundo. De hecho, parecía que podía ser el videojuego online con mayor número de jugadores competitivos del mundo, aunque eso duró poco tiempo. Blizzard Entertainment, la desarrolladora de WoW, no supo encaminar los esports de WoW y poco a poco murió el espírituo competitivo… salvo por el RWF, el torneo más relevante del MMORPG.
RWF significa Race to World First, o Carrera por el primer puesto mundial, una competición PvE (jugador contra entorno) que enfrenta a las mejores hermandades del mundo de WoW contra los desafíos del propio juego. Se hace cada año y con el paso del tiempo se ha convertido en el torneo más importante de World of Warcraft, todo sin el apoyo real de Blizzard.
La importancia del RWF en WoW es gigantesca, sobre todo porque mantiene el espíritu que había hace más de 15 años: juntarse con más gente para derrotar enemigos y superar el contenido que el juego te ofrece. No obstante, este grupo de jugadores lo hace de una manera profesional, dedicándole cientos de horas a la semana y, sobre todo, compitiendo a contrarreloj contra otras hermandades élite.
Para muchos, el mejor RWF de la historia de World of Warcraft
Hace unas horas se viralizó en redes un clip de Team Liquid, una de las organizaciones de esports más importantes del mundo que cuenta con hermandad y equipo en World of Warcraft. Justo cuando parecía que habían ganado el RWF de la primera temporada de Midnight, expansión actual del juego, descubrieron que el jefe no moría, sino que tenían que superar otra fase más.
Puede que si no juegues al WoW no lo entiendas, pero el contexto es brutal. Para que te hagas una idea, las tres mejores hermandades del mundo (Team Liquid, Team Echo y Method) llevan más de 350 intentos para superar el jefe final, estampándose una y otra vez contra las mecánicas del boss hasta que caiga. Cada intento varía en duración: puedes tener mala fortuna y morir en un minuto, o tirarte más de diez y morir en la orilla.

Son precisamente estas tres hermandades las que mantienen vivos los esports de World of Warcraft, al menos en el apartado PvE. Sin ellas no habría emoción, ni ganas de ver quién mata primero al jefe final de la temporada. De hecho, todas ellas pagan a sus jugadores e incluso Liquid y Echo viajan a unas oficinas para jugar el torneo de manera presencial.
Hace escasas horas el RWF llegó a su punto álgido: Team Liquid y Echo estaban dejando al jefe final al 1%, juntando más de 200.000 personas en la categoría de World of Warcraft en Twitch, hasta que sucedió algo histórico: el jefe final, L’ura, tenía una fase secreta y se confirmaba que la carrera estaba lejos de acabar.
Hacía muchos años que Blizzard no hacía algo así en el WoW, por lo que para la comunidad es algo histórico. No solo eso, sino que miembros de otras comunidades de LoL, DotA e incluso Final Fantasy 14 se unieron en X a comentar lo que estaba sucediendo, pues el WoW ha sido el primer juego de muchos de los competidores de otros títulos.
La parte mala de este torneo es que no tiene apoyo oficial de Blizzard, aunque suene surrealista. Lo único que hace la creadora de WoW es añadirlo en su calendario y ya: no hay premios por su parte, no hay visibilidad en redes más allá de un retuit; simplemente dejan que, como siempre, la comunidad de World of Warcraft lo salve todo.
Lo que empezó siendo una Race to World First aburridísima debido al mal balanceo de las dos primeras raids, ha terminado siendo la más épica e igualada de la historia. En esta nueva expansión de Midnight Blizzard decidió eliminar muchos addons funcionales del juego, por lo que también tuvieron que balancear las raids para poder superarse sin ellos. Ahora, viendo esta última incursión de la temporada, parece que 2026 puede ser un año ilusionante para el competitivo de WoW.
Fuente: Raider.IO



