La industria del videojuego es carnívora por defecto. Lo es en los grandes estudios, sin duda, ¿pero cuántos desarrolladores indie trabajan sin recompensa? No tenemos la cifra exacta, pero es bastante probable que sea demoledora. Es por eso que la historia de Cakez y su Tangy TD nos ha llegado al corazón.
Cakez es un desarrollador humilde cuyo sueño se ha hecho realidad en unas semanas. Durante cuatro años estuvo trabajando en su proyecto y su esfuerzo ha sido recompensado. Su videojuego es un tower defense estratégico en el que manejamos a una bruja, según su descripción. «Coloca torres basadas en clases, equípalas con objetos que otorgan poderosas habilidades, combínalas para crear builds únicas e infligir cantidades ridículas de daño. Personaliza tus builds con atributos avanzados y un gran árbol de habilidades», es el texto que completa su ficha en la tienda digital de Valve.
Las reseñas en la tienda digital de Steam son «muy positivas». Se pueden leer comentarios como: «Modo infinito divertido, con cierta complicación a partir de un punto y un bello estilo artístico» o «Realmente amo este juego, es divertido, retador y me gusta el arte».
Tangy TD triunfa en Steam y su creador se emociona
Todo ello ha calado, cómo no, en el propio creador, que no pudo frenar su emoción al conocer las críticas positivas y, sobre todo, al ver que en poco tiempo el juego había generado un gran beneficio. En tan solo un día recaudó 30.000 dólares, mientras que en una semana el título ha seguido creciendo hasta superar los 250.000 dólares de ingresos brutos y cerca de 30.000 copias vendidas.
Sus lágrimas forman parte de la historia del juego indie en 2026. El desarrollador rompió a llorar de la emoción cuando vio que su juego estaba funcionando como un tiro. Son historias que sirven para reconciliarnos con una industria que no siempre nos da estas alegrías.



