WhatsApp vuelve a estar en el centro de la diana. Probablemente no descubramos la pólvora al decir que el periodismo está bajo mínimos. Nos hemos convertido en esclavos del maldito algoritmo y, a la hora de publicar, tenemos que seguir una serie de reglas si queremos tener un mínimo de relevancia. Evidentemente, no nos gusta, pero tenemos que amoldarnos a ellas. Al menos, hasta cierto punto. Porque retorcer titulares para buscar un clickbait insano debería estar perseguido. Le ocurre una vez más a la app de Meta.
No vamos a señalar a nadie. Eso que quede claro desde el principio. Pero, una vez más, han comenzado a salir rumores —bulos alarmistas sin fundamento e iniciados de manera perniciosa— contando que la app de mensajería dejaría de ser gratis. Increíble, pero siempre funciona.
WhatsApp no va a dejar de ser gratuita. Por mucho que lo leas, veas o te comenten. Lo que se está moviendo en redes sociales es una nueva suscripción de pago que llegará para eliminar los anuncios en los estados y los canales. No aparecerán en los chats personales. Esta suscripción, de 4 euros mensuales, no será obligatoria y la app seguirá funcionando sin coste como hasta el momento.
El problema está en que la desinformación y los bulos están a la orden del día. Hay usuarios de redes y medios que juegan con la ambigüedad en sus titulares. Esto, sumado a la inmediatez que impera actualmente, hace que los lectores se queden solo con el titular y no lean la noticia completa, en la que se explica lo que realmente va a ocurrir.
Tampoco es algo nuevo con WhatsApp. Los rumores sobre convertirse en una app de pago surgen recurrentemente. Seguro que habéis escuchado en alguna ocasión lo del WhatsApp azul y tonterías similares. La cuestión es que la app sí fue de pago. Fue al principio de su recorrido, cuando estábamos acostumbrados a enviar mensajes de texto de pago, los famosos SMS. Costaba menos de 1 euro al año y ofrecía eso: enviar mensajes de manera gratuita. Pero muy poca gente lo terminó pagando y la compañía —que no era Meta por aquel entonces— iba ampliando el plazo de suscripción hasta que, un buen día, dejó de serlo.
Así que no: WhatsApp no será de pago. Por mucho que leas, oigas o te digan, podrás seguir mandando mensajes como hasta ahora. Solo que ha cogido un camino similar al de otras apps: poner anuncios y pedir dinero para eliminarlos. Puede que no nos guste, pero tampoco debería gustarnos mentir.



