¿Puede funcionar la serie de Life is Strange? El gran riesgo de Prime Video

La adaptación a la pequeña pantalla de Life is Strange ya está en marcha. Se lleva hablando de ella prácticamente una década, casi desde el lanzamiento del juego, pero ha sido ahora cuando Prime Video se lo ha tomado más en serio y ha anunciado a las dos actrices que darán vida a sus protagonistas principales. Sin embargo, la serie plantea un gran riesgo que hace preguntarse si la adaptación del juego de Dontnod podría funcionar realmente en televisión.

La saga de aventuras narrativas debutó con su primer juego en 2015. La adaptación que prepara Amazon para Prime Video estará basada en este título protagonizado por Max Caulfield (Tatum Grace Hopkins) y Chloe Price (Maisy Stella), pero el principal reto de los guionistas y showrunners será cómo trasladar la particular fórmula del videojuego a un formato completamente diferente.

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El juego seguía la historia de Max, una estudiante de fotografía que descubre que puede rebobinar el tiempo. Ese poder le permite cambiar decisiones y alterar el curso de los acontecimientos mientras investiga la desaparición de una compañera junto a su amiga Chloe. La historia no parece complicada de adaptar si se aborda con cierto cariño, pero lo que realmente convirtió a la obra en un fenómeno no fue su argumento, sino el hecho de que el jugador tenía el control sobre muchas de estas decisiones.

La estructura narrativa de Life is Strange

Este será precisamente el principal desafío de la adaptación. En el videojuego, cada jugador puede vivir la historia de una forma distinta: elegir cómo responder en una conversación, qué camino tomar o incluso cómo reaccionar ante las situaciones más dramáticas. En televisión, en cambio, la narrativa solo puede fluir en una dirección. La serie tendrá que escoger una versión concreta de la historia y convertirla en «oficial», algo que inevitablemente chocará con la experiencia personal de muchos fans. Aunque en favor de la serie hay que decir que el juego al final daba muchas vueltas para llegar al mismo sitio siempre.

Otro elemento clave será trasladar el tono de la obra original. Life is Strange destacaba por su ritmo pausado, su atmósfera melancólica y su fuerte carga emocional. Gran parte de la conexión con el público se construía a través de pequeños momentos, silencios y una magnífica y cuidada selección musical que reforzaba la identidad del juego. Amazon tiene el deber de mantener estas señas de identidad tanto o más que la adaptación de la trama principal. Si algo tiene el juego es un apartado artístico brillante, y eso no se puede perder por el camino.

Las adaptaciones de videojuegos, afortunadamente, viven un momento dulce en la pequeña pantalla. Amazon lo ha podido comprobar con su estupendo trabajo con Fallout. HBO también lo ha hecho con The Last of Us. Incluso en el cine han empezado a funcionar algunos títulos tras décadas de mediocridad. Life is Strange plantea un gran reto: transformar una historia que siempre ha dependido del jugador en una narrativa cerrada pensada únicamente para el espectador. Veremos si finalmente la saga encuentra su camino fuera de los videojuegos.