Un joven desarrollador ha incluido a su perro en su videojuego. Los que tenemos perretes (o cualquier otro animal de compañía) sabemos que tendremos que despedirnos de él un día. Nos acompaña, nos alegra el día y nos regala los mejores momentos, además de su amor incondicional. Su pérdida es irremediablemente dolorosa. Sobre todo si ha estado con nosotros toda la vida.
SansaraDev, creador de Echowood, ha publicado su primer trabajo hace tan solo unos días, el 22 de junio. Se trata de un simulador de granja, donde el protagonista tendrá que cultivar plantas, preparar comida, cuidar su entorno. En su mundo, la naturaleza se ha encargado de desplazar al humano por su crueldad. Los habitantes son elfos y animales.
El desarrollador explica en un post de Reddit que tan solo tiene 17 años y que Macho, el nombre de su perro, le acompañó prácticamente durante toda su vida. Estuvo con él 15 años. «Hace unos días perdí a mi labrador, Macho. Tenía 15 años. Yo solo tengo 17, o sea que él estuvo conmigo toda mi vida», explica.

Echowood: su creador incluye a su perro en su videojuego
«Algunos de mis primeros recuerdos incluyen a Macho. Estuvo ahí durante toda mi infancia, en los días buenos y en los malos, siempre a mi lado. Perderlo ha sido de lo más duro que he vivido. No pude simplemente seguir adelante así como así, así que decidí dejar una parte de él dentro del juego».
El homenaje del autor del juego a su perro no influirá en la aventura principal. Será una misión secundaria, que a buen seguro los jugadores querrán completar para conocer a Macho. «Creé una pequeña misión opcional dedicada a Macho. A lo largo del mundo del juego, los jugadores pueden descubrir varias estatuillas pequeñas de él escondidas en diferentes lugares. Encontrarlas todas llevará a un encuentro especial con Macho. Al final de la misión, los jugadores recibirán una nota donde cuenta su historia, quién fue y lo que significó para mí».
«Es simplemente un pequeño homenaje a un amigo que pasó casi toda mi vida a mi lado. Un año de trabajo le metí a esta juego. Quince años de recuerdos vinieron de él», finaliza.
Escribo esto con una perra a mis pies. Me levanto y viene conmigo a donde sea que vaya. Si yo pudiera, cuando llegue ese momento (que espero que sea dentro de mucho tiempo), haría exactamente lo mismo o algo muy parecido. Descanse en paz, Macho.



