Han pasado poco más de 24 horas desde que se lanzase la demo de Final Fantasy Resonance, y una cosa queda clara: pocos esperaban encontrarse con un producto de tantísima calidad. Desde que se presentase, Final Fantasy Resonance ha sido un juego intrigante: recupera la estética HD-2D que tan bien le sienta a juegos como Octopath Traveler o The Adventures of Elliot: The Millennium Tales, pero va un paso más allá. Nos hace olvidar que, en realidad, su base es un juego para móviles…
La demo de Final Fantasy Resonance ya está disponible en todas las plataformas
Ya hemos comentado, a lo largo de las últimas semanas, que Final Fantasy Resonance aprovecha y adapta parte del contenido del juego Final Fantasy Brave Exvius, que se lanzó para móviles allá por 2015 y terminó su servicio en 2024 en casi todo el mundo, salvo Japón, donde lo hizo en 2025. No es la primera vez que vemos un juego que decide adaptar los elementos de un juego para móviles (eliminando los elementos gacha y cualquier otra mecánica restrictiva). Octopath Traveler 0 sigue ese mismo camino, aunque en este caso, Square Enix sí ha optado por traducir el juego al castellano.

Crédito: Square Enix
La base de Octopath Traveler 0 es el juego Octopath Traveler: Champions of the Continent. El juego adapta su historia y conserva, por ejemplo, su curioso sistema de combate con ocho personajes (cuatro activos y cuatro en reserva que van turnándose como combatientes). Final Fantasy Resonance es un proyecto más ambicioso porque el juego original, en el que se basa no tenía gráficos HD-2D (aunque sí había pixel art en algunas partes). En las últimas semanas, hemos hablado de cómo Square Enix está trabajando en un juego que promete estar repleto de contenido en todos los aspectos.

Crédito: Square Enix
Para los que conozcan la historia de Final Fantasy Brave Exvius, Resonance adapta la primera temporada. Naturalmente, no describiremos aquí el argumento general de la historia, aunque por dos motivos diferentes. El primero es que, por supuesto, supondría destripar lo que nos espera en el juego. El segundo es que, en realidad, el equipo ha trabajado en expandir la historia, reorganizarla, añadir misiones secundarias e incluso rediseñar el mundo en sí. Es decir, no estamos ante un juego que simplemente se dedique a adaptar Final Fantasy Brave Exvius al pie de la letra.
Un sistema de combate que recuerda a Octopath Traveler, pero más dinámico
En la demo nos encontramos con todo lo que podríamos esperar de un Final Fantasy clásico. Magia, habilidades, invocaciones (comenzando con Bahamut en los primerísimos momentos del prólogo) y, por supuesto, límites. Al mismo tiempo, adapta ideas de Octopath Traveler a su propio estilo: por ejemplo, vuelve el escudo de ruptura, pero aquí lo hace como barra de aturdimiento, que iremos vaciando con los ataques adecuados. Mientras Octopath Traveler nos presenta batallas que tienen mucho de rompecabezas (por la necesidad de atacar con las armas o hechizos adecuados para reducir el escudo), Final Fantasy Resonance es más flexible.

Crédito: Square Enix
Durante el prólogo, solo tendremos una idea general de qué nos espera. El juego nos presenta a una mujer, la Archibruja, de la que solo sabemos que está en un enfrentamiento contra un bando enemigo. En lugar de ponernos en la piel de personajes de nivel 1 (eso sucede justo después, cuando termina el prólogo), el juego nos pone a los mandos de un personaje de nivel 55, enfrentándose a enemigos de nivel mucho más bajo. Sería fácil perderse en los detalles de qué sucede, cómo funcionan sus ataques y qué pasa en el prólogo, pero lo interesante, en realidad, está en otra parte.
Porque, desde que Square Enix presentase el juego, lo hizo con un tráiler que se hacía una pregunta: ¿Y si Final Fantasy nunca hubiese abandonado su estética de pixel art? El juego lo responde desde el primer segundo, con una espectacular cinemática… en HD-2D. Es algo que nos deja claro que estamos ante un juego diferente… pero que inmediatamente, a los que ya tenemos una edad, nos hace sentir como si estuviésemos viajando directamente a nuestra infancia. Una de las mayores genialidades, sin duda, es la mezcla de elementos HD-2D con fondos o gráficos en 3D (como podemos ver en la segunda imagen).
Una demo con límite de contenido y nivel, pero progresión que podemos trasladar al juego final
Los fondos en 3D recuerdan, y mucho, a los bonitos fondos prerrenderizados que veíamos en los juegos clásicos, cuando la tecnología no permitía mucho más. Aquí, esa magia se recupera utilizando directamente gráficos 3D. Está claro que la intención es clara: para los que ya conocen la saga y han jugado a los originales, es una demostración de que un Final Fantasy con un aire más clásico sigue siendo perfectamente posible en los tiempos que corren. Para los recién llegados, que puedan haberse enamorado de, por ejemplo, Final Fantasy XIII, XV, XVI o la trilogía de FF7 Remake es también una buena muestra de que Final Fantasy puede ser más cosas.

Crédito: Square Enix
En cuanto a la demo en sí, lo más interesante es que podremos jugar todo el contenido del capítulo 1 (entre 3 y 5 horas, según a qué ritmo avancemos), así como algunas mazmorras opcionales. Para evitar que nuestros personajes terminen siendo demasiado poderosos, el límite máximo de nivel es 15 y las visiones (tendremos acceso a tres) también tendrán un nivel máximo de progreso. Después de hacer la primera mazmorra obligatoria del capítulo 1, veremos el mapamundi de Final Fantasy Resonance, que recuerda, y mucho, a los de los juegos de Final Fantasy 1-6.
Después, cuando el juego se lance el próximo 22 de octubre, podremos seguir desde donde nos quedamos. En el momento de escribir estas palabras, la demo ya ha marcado en SteamDB un pico de casi 6000 jugadores simultáneos. Teniendo en cuenta que en las últimas horas se han lanzado The Blood of Dawnwalker y Onimusha: Way of the Sword, parecen cifras más que respetables. Veremos si al final todo se queda en un experimento que no dio más de sí o, por el contrario, es un primer paso hacia una rama de juegos de Final Fantasy con un aire y estilo muy diferentes. La primera impresión, desde luego, parece muy positiva…