
Desde hace años, nos hemos establecido en una nueva normalidad: las subidas de precios en consolas. Por primera vez, estamos ante una generación que, en lugar de bajar con el paso del tiempo, sube gradualmente y, en ocasiones, de una manera muy pronunciada. Es lo que ha sucedido este 27 de marzo con el anuncio de la subida de precio de PS5. Pero… ¿qué implica esto para las próximas consolas?
Más de una década desde la última bajada de precios
Octubre de 2015. Sony anunciaba a bombo y platillo que el precio de la versión base de PS4 bajaba de 399€ a 349€. Casi un año después, de manera indirecta, introducía otra bajada de precio con la llegada de PS4 Slim, con un precio de 299€. En aquel mismo momento, en octubre de 2015, Microsoft también anunciaba una bajada de precios para Xbox One, replicando el cambio de precio de Sony. Desde entonces, lo único que hemos conocido han sido subidas de precios.
En 2022, Sony anunciaba por primera vez una subida de precio en PlayStation. PS5 pasaba (en muchos mercados) de 499€ a 549€. Ahora, la compañía ha anunciado una subida incluso más pronunciada, pasando de 549 a 649€, algo que entrará en vigor a partir de abril. En el caso de Xbox, Microsoft ha seguido un camino muy similar. Con unos meses de retraso, sí, pero la compañía de Redmond también anunciaba subidas en sus respectivos modelos.

Es cierto que la situación en la que nos encontramos también es nueva. Desde finales de la década pasada, la industria de componentes electrónicos ha introducido subidas de precios por la escasez de componentes. Lo vimos con las tarjetas gráficas, que vieron su precio disparado por el boom de las criptomonedas. Después, el boom de la industria de la IA ha hecho que muchos otros componentes también suban de precio: tarjetas gráficas, memoria RAM, almacenamiento… y ahora procesadores.
Subidas de precios en consolas obligadas… ¿pero a quién favorece?
Así que las empresas se escudan en la situación del mercado para justificar sus respectivas subidas de precios en consolas. El problema es que estamos ya llegando a cifras que rozan el absurdo. Las consolas con un precio por encima de los 1000€ parecían un disparate hace solo unos años. Ahora, es difícil imaginar que una posible PS6 Pro no vaya a costar bastante más. Es más, veremos si PS6 no se lanza a un precio de 800 o 900 euros.

Crédito: Sony
Especialmente si se cumplen algunos rumores que apuntan a que Sony estaría pensando en lanzar su próxima consola en 2027. Microsoft se encuentra en una situación similar con Project Helix, de la que se ha llegado a decir que podría costar, perfectamente, en torno a 1200 euros. Y ante esta situación, lo único que nos podemos preguntar es… ¿y a quién va dirigido? Históricamente, algo que hacía muy atractiva la idea de comprar una consola era un coste relativamente accesible.
Hasta hace no tanto tiempo, seguía siendo así, especialmente a medida que la generación iba avanzando. Ahora, sin embargo, nos encontramos con dispositivos que ya rivalizan con teléfonos móviles de alta gama para ofrecer una experiencia mucho más limitada (principalmente, jugar a juegos), y con un precio que ya está a la par de ordenadores que, aunque relativamente básicos, ofrecen también mucha más versatilidad (y un catálogo mucho más amplio).
¿Avaricia desbocada o desesperación?
Bajo este prisma, es difícil no tirar de sarcasmo y pensar que no es sorprendente que Sony haya decidido no lanzar sus próximos juegos de un jugador en PC. No es para menos, porque eso haría que la plataforma que, hasta ahora, era considerada «premium», sea todavía más atractiva. Ninguna persona que tenga dos dedos de frente y un ordenador mínimamente potente (que haya ido actualizando poco a poco con el tiempo) va a plantearse gastar 1000 euros, o más, para disfrutar de una experiencia inferior.

Crédito: Valve
Las consolas tenían pegas importantes (catálogo más limitado por falta de retrocompatibilidad, servicios online de pago, peores gráficos y rendimiento) frente a los ordenadores. Pero tenían a su favor aspectos positivos también muy potentes (un precio mucho más accesible, una configuración mucho más sencilla y títulos exclusivos que podían tentar a todo el mundo). Ahora, sin embargo, ofrecen todo lo malo de las consolas y lo positivo está cada vez más diluido.
Ese precio más accesible ya está prácticamente desaparecido, la configuración ya no es tan sencilla como antes (actualizaciones de sistema, de juegos, diferentes opciones de configuración…). Por lo que llegados a este punto, la pregunta parece que va a ser: ¿las consolas siguen teniendo el tirón, con estos precios, para ser competitivas frente a un PC? Si las consolas de próxima generación cuestan entre, pongamos, 800 y 1200 euros, ¿cuántas unidades podemos esperar que vendan?
El volumen de usuarios ya no parece importar
Lo peor es la sensación de que, poco a poco, la industria en general (no solo de videojuegos) se está moviendo únicamente por los beneficios a costa de cualquier otra cosa. Sin ir más lejos, en esta misma jornada, Netflix ha anunciado una nueva subida de precios en EE. UU. y Canadá (que ya veremos si llega también al resto del mundo). ¿El motivo? Aunque saben que habrá gente que dejará de pagar esas suscripciones, creen que recuperarán ese dinero perdido por todos los que sí seguirán pagando.

Crédito: Microsoft
Es una estrategia que ya hemos visto aplicada también con las suscripciones tanto de PlayStation como Xbox (Game Pass). Quizá haya que actualizar las campañas de marketing: «Esto es una Xbox (si tienes suficiente dinero)». «Para vosotros, jugadores (que podáis pagar)». Y mientras tanto, irónicamente, quien podría salir ganando de todo esto es Valve.
Su Steam Machine, que sigue sin tener fecha de lanzamiento oficial, estaba en una posición muy complicada por las recientes subidas de precio de los componentes. Pero, ahora, ¿estará en una posición de desventaja si, supongamos, cuesta unos 800€ (o incluso 1000€) frente a las propuestas de Sony y Microsoft? La respuesta, con estas maniobras, es mucho más difícil de responder. La próxima generación promete muchas novedades…
Una próxima generación que va a dejarnos temblando…
A saber, nueva tecnología: DLSS 5 con una IA que no transforma nada y el problema son los jugadores. Pero resulta que sí que transforma… aunque ¿y lo bonito qué es?, un nuevo FSR que, dicen los rumores, solo funcionará en las próximas gráficas (y no en los modelos de la serie 9000 de AMD y, por supuesto, ni mucho menos las anteriores). Y consolas que podrían lanzarse por un precio de cuatro cifras por mucho que nos pueda pesar.

Lo peor ya no es solo esto. Es que, si nos fijamos en esta tendencia, da miedo pensar en un panorama de este estilo: precio de lanzamiento de PS6 y Project Helix de, pongamos, 1000€. Siete años después (a mediados de la década de 2030), la enésima subida acercaría sus respectivos precios a 1500€. Parece que estemos en una carrera por ver cuánto se puede aumentar los precios de consolas y componentes hasta que la gente diga basta.
Con estos movimientos (y es difícil pensar que Microsoft no vaya a subirse a este mismo carro en las próximas semanas o meses), está claro que las grandes empresas de la industria han perdido la cabeza colectivamente. Todo sea por inflar las cuentas de los que ya tienen millones de dólares y por los cantos de sirena que prometen que cuando la IA llegue en todo su esplendor, todo será arcoíris y unicornios. Ya no importa cuántos usuarios haya en el servicio, sino cuantos están dispuestos a pagar precios cada vez más desorbitados.
Al menos, siempre nos quedarán los juegos que hayamos acumulado hasta ahora, porque eso no nos lo van a quitar… ¿no?



