Brasil evita el ridículo ante Catar en la Kings World Cup en el último suspiro

Brasil se salvó sobre la campana en el matchball de la segunda jornada de la Kings World Cup. Los brasileños perdían contra Catar por 6-4 en el momento decisivo, pero no tiraron nunca la toalla. Los campeones pusieron corazón y lograron remontar para evitar el ridículo en su propio Mundial.

El árbitro fue protagonista en los primeros compases del partido. Kelvin Oliveira propinó una patada en la cara a Jorge Monegal. Es cierto que no era su intención, pero el VAR no entró a revisar una tarjeta roja que parecía bastante clara.

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El propio Kelvin fue el autor del primer tanto brasileño y también del error que propició el empate en el marcador. Porque Catar no solo igualó el encuentro, sino que llegó a ponerse por delante en el escalado. Empezaba a verse que la victoria frente a Perú no había sido una simple coincidencia.

Brasil intentó mover el partido de todas las formas posibles. Prueba de ello fue el uso de la carta secreta en el minuto 5. No era una carta cualquiera: con un comodín robaron el arma a Catar y entregaron el brazalete de jugador estrella a Kelvin, confiando en que los goles dobles llegaran para darle la vuelta al marcador. Fue una decisión arriesgada, pero dentro de toda lógica. Kelvin es uno de los mejores jugadores de la Kings League y un goleador contrastado.

Brasil dominaba el encuentro y llegaba con facilidad al área rival, pero no acertaba con la portería contraria. Todo se complicó aún más cuando Monegal transformó un claro penalti cometido en una jugada aislada. Por si fuera poco, a continuación Catar activó el penalti presidente. Abo Flah no había marcado nunca desde los once metros, pero esta vez sí lo hizo. El panorama empezaba a pintar muy feo para los anfitriones y vigentes campeones del mundo.

Para intentar remediar la situación, Brasil sacó la carta del Balón de Oro. Kaká, Balón de Oro y leyenda del fútbol mundial, saltó al campo para lanzar el penalti presidente. El exfutbolista no solo conserva la calidad en sus botas, sino que, por su físico, nadie diría que lleva retirado varios años. No falló y puso el 4-2 en el marcador. Catar seguía por delante.

El primer tiempo aún le tenía reservado un nuevo golpe a Brasil. En el gol doble, Catar volvió a marcar y colocó el electrónico en un preocupante 6-2. Sin embargo, una mano innecesaria dentro del área dio a Brasil la oportunidad de recortar distancias. Kelvin Oliveira no falló desde el punto fatídico y el descanso llegó con 6-4.

La historia estuvo a punto de repetirse nada más comenzar el dado. Catar dispuso de dos penaltis shootout, pero en las piernas de sus jugadores ya empezaba a notarse la presión de estar ganando a Brasil. Chakiri falló ambos tras decisiones muy desacertadas. Otro ejemplo de que no era el día de Brasil llegó cuando Kelvin tuvo otro penalti shootout y tampoco logró convertirlo.

La canarinha fue la clara dominadora del encuentro. Jugó en situaciones de inferioridad y superioridad numérica, lo intentó con centros al área, acciones de calidad y disparos desde casi cualquier posición. Pero no había manera de meter la pelota en la portería. Con el 6-4 se llegó al matchball y la táctica de robar la carta de Catar no parecía haber servido de nada.

Sin embargo, la victoria llegó en el último minuto. A la selección asiática se le apagó la luz y los nervios se apoderaron de sus jugadores ante la posibilidad de derrotar a los campeones. Brasil, espoleado por su afición y con la presencia de Neymar y Kaká en la cabina, culminó la remontada y sumó una dosis enorme de confianza de cara a la tercera jornada.