Microsoft ha anunciado una reestructuración profunda de su división de gaming. Phil Spencer, el directivo que transformó Xbox tras su crisis más aguda, dejará su cargo como CEO el próximo 23 de febrero. Su salida no llega sola: Sarah Bond, quien hasta ahora ejercía como presidenta de Xbox y era considerada por muchos como la sucesora natural de Spencer, ha presentado su dimisión de forma inesperada.
Cambios en Microsoft Gaming
El legado de Phil Spencer: de la crisis a la expansión y… de vuelta a la crisis
Spencer asumió el mando de Xbox en 2014, en un momento en que la marca afrontaba serias dudas tras el accidentado lanzamiento de Xbox One. Llevaba en la compañía desde 1988, donde entró como becario. Bajo su liderazgo, la división pasó de ser un negocio de hardware tradicional a convertirse en un imperio de servicios y suscripciones.
Entre sus logros más destacados figura la creación de Xbox Game Pass, un modelo de negocio que alteró la forma de consumir videojuegos, la implementación de la retrocompatibilidad, que permitió a los usuarios conservar sus bibliotecas digitales de generaciones anteriores, y la apuesta por el juego en la nube. Además, tuvo que parchear el desastre que supusieron los primeros meses de Xbox One. Nunca logró enderezar del todo su rumbo, pero al menos consiguió que no se hundiera tras chocar con un iceberg.
Spencer también orquestó algunas de las mayores adquisiciones en la historia del sector, incluida la compra de ZeniMax (Bethesda) y la histórica operación de Activision Blizzard por 69.000 millones de dólares. Bajo su mando creó, a base de talonario, uno de los ecosistemas first party más prometedores de la industria. No solo incorporó Bethesda o Activision: Microsoft también sumó a lo largo de los años otros estudios como Ninja Theory, Rare u Obsidian. Sin embargo, todo ha derivado en lo contrario de lo que muchos esperaban: Xbox se ha convertido en una marca multisistema y sus juegos han llegado a Nintendo y PlayStation.
Spencer entró para hacer frente a una crisis sin precedentes en Xbox y no la deja en mejor estado. En los últimos meses se han producido despidos en varios estudios internos, se han cancelado títulos muy esperados —Perfect Dark, entre ellos— y en el horizonte no se vislumbra un panorama especialmente alentador.
Una nueva dirección centrada en la tecnología y la IA
La sucesión ha tomado un rumbo que pocos anticipaban. Asha Sharma, hasta ahora responsable de CoreAI en Microsoft, ha sido nombrada nueva CEO de Microsoft Gaming. Con una trayectoria previa en Meta, su perfil está fuertemente vinculado al producto y a las plataformas de gran escala, lo que apunta a un cambio de enfoque hacia la integración de la inteligencia artificial y nuevos modelos de negocio.
Para equilibrar este perfil técnico, Matt Booty ha sido ascendido a Chief Content Officer. Será el encargado de garantizar la continuidad creativa y la calidad de los «grandes juegos» en un catálogo que incluye franquicias icónicas como Halo, Gears of War, Fable y la saga Forza —Motorsport y Horizon—. Todos ellos cuentan con lanzamientos cercanos.
Los desafíos de Xbox tras Spencer
El contexto actual de Xbox es complejo. Pese a las inversiones multimillonarias, los ingresos de la división de juegos cayeron un 10 %, mientras que la industria en general afronta altos costes de desarrollo y una notable pérdida de empleo.
En su primer mensaje al equipo, Sharma se ha comprometido a priorizar la excelencia creativa, asegurando que no inundará el ecosistema con «contenido de IA sin alma» y reafirmando el papel de la consola Xbox como seña de identidad de la marca. Con la salida de Spencer, Microsoft Gaming cierra un capítulo de expansión masiva para iniciar una etapa de ejecución bajo la promesa de que los videojuegos seguirán siendo, ante todo, un arte creado por humanos. Falta por ver si esas promesas se traducen en hechos o si Microsoft se rinde definitivamente a los designios de Skynet.
Fuente: Phil Spencer en X



