Resident Evil Requiem podría ganar el GOTY sin ser el mejor Resident Evil

Resident Evil Requiem podría ganar el GOTY sin ser el mejor Resident Evil

Resident Evil Requiem será un claro candidato a GOTY de 2026. Sé que queda mucho año por delante —el juego salió en febrero y escribo esto en marzo—, pero cuesta imaginar que no esté en la pelea final. El resto de lanzamientos van a tener que hacerlo muy bien para quitarle ese sitio. Incluso pesos pesados como Crimson DesertMarvel: Lobezno o el inevitable terremoto que supondrá GTA 6.

He jugado a Requiem con calma, algo que no siempre es posible cuando uno se dedica a escribir sobre videojuegos —ni Capcom ni Plaion ha dado a Movistar eSports una copia—. Y este tipo de juegos se disfrutan precisamente así: despacio, saboreando la tensión, explorando cada rincón y aceptando que Resident Evil siempre exige lo mismo al jugador desde hace casi tres décadas. Estar dispuesto a pasarlo mal.

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La gran apuesta de Capcom en esta entrega es la dualidad entre Grace y Leon. Con Grace encontramos el terror más puro de los Resident Evil clásicos: vulnerabilidad, tensión constante y esa sensación de estar siempre a un paso del desastre. Leon, en cambio, funciona como un desahogo. Su parte abraza la acción de forma mucho más directa y en algunos momentos recuerda a Resident Evil 6. Pocos, afortunadamente.

La decisión era arriesgada. No se trata de dos campañas separadas, sino de una única historia que obliga a alternar entre ambos personajes. Y aunque la parte de Grace es claramente superior, Capcom consigue mantener el equilibrio entre ambas propuestas.

Eso sí, los momentos de Leon viven permanentemente en el alambre. No llegan a caer —al menos en mi opinión—, pero da la sensación de que bastaría un enemigo más o una frase mal medida para que todo se viniera abajo. Requiem juega durante varias horas con esa moneda en el aire. Por suerte para Capcom, cae del lado correcto.

A partir de aquí, el artículo contiene spoilers importantes de Resident Evil Requiem

El otro gran riesgo es el fanservice. El juego se acerca peligrosamente a esa frontera con la aparición de lickers, el breve regreso a la comisaría de Resident Evil 2, Mr. X o ese Nemesis que se descubre en el combate final. Todo funciona, pero por momentos parece que el juego está a punto de cruzar la línea entre homenaje y nostalgia descontrolada.

La historia, sin embargo, consigue sostener el conjunto. Como ocurre en casi todos los Resident Evil, el viaje comienza en lugares memorables y termina inevitablemente en un laboratorio o en algún tipo de instalación fría y funcional. Le pasó a la mansión Spencer, a la comisaría de Raccoon City o al castillo de Resident Evil Village. Y también le pasa a Requiem tras abandonar la espectacular Rhodes Hill, uno de los mejores niveles de toda la franquicia.

Pero todo lo que rodea a Grace compensa ese tramo final. El nuevo personaje es uno de los grandes aciertos del juego y los dos finales posibles convierten la decisión del jugador en un momento incómodo. Uno de esos que te hacen preguntarte si realmente has tomado la decisión correcta. De hecho, lo harás mal, aunque el juego te dejará rectificar tras los créditos.

Por todo ello, Resident Evil Requiem tiene todos los ingredientes para estar en la conversación del GOTY en un año donde, irónicamente, el verdadero survival horror será sobrevivir a la estrella del año, GTA 6.

Pero incluso si gana ese premio, eso no significa que sea el mejor Resident Evil. Porque para ocupar ese trono tendría que haber desbancado al rey de reyes. Y ahí sigue sentado, muy tranquilo, Resident Evil 2. Y lo cierto es que Requiem, por muy bueno que sea, no llega a alcanzarlo.

Página oficial de Resident Evil Requiem.