La San Diego Comic-Con Málaga farmea aura

La San Diego Comic-Con Málaga farmea aura

Cuando Fernando Piquer fue anunciado como nuevo director de la San Diego Comic-Con Málaga, solo pude pensar en que la Fuerza le acompañara. Tenía ante sí un reto mayúsculo: no solo le bastaba con hacer una segunda edición impecable, sino que además debía recuperar a todos los adeptos que se quedaron atrás por el resultado de la primera. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y la suya era especialmente complicada.

La prueba era demostrar que eran dignos de llamarse San Diego Comic-Con

La segunda Comic-Con española se presentó hace unos meses bajo la nueva dirección. Quienes conocemos el trabajo previo de Fernando sabíamos que era digno de levantar ese martillo. Pero ahí estaba, delante del atril, hablando para la prensa, los creadores de contenido y otras figuras aún más importantes. Probablemente temiera más ese momento que cualquier otro durante los últimos meses.

Lo primero que hizo fue reconocer las fallas de la edición anterior. Los fans habían salido muy molestos por lo ocurrido, y muchos de ellos se plantearon si merecía la pena darles una segunda oportunidad. Como aquí no hay gemas del tiempo que solucionen los problemas, solo quedaba una opción: crear la mejor Comic-Con posible.

¿Lo ha conseguido? La respuesta corta es afirmativa: la San Diego Comic-Con ha sido tal y como debería ser. Los errores de bulto del pasado han desaparecido por completo. Lo que nadie podía pretender es que las colas para realizar actividades, comprar, hacerse una foto o conseguir un autógrafo se esfumaran por arte de magia. Si hay algo más inevitable que Thanos, es hacer fila en un evento con decenas de miles de personas que quieren hacer exactamente lo mismo.

La respuesta larga también es un sí. Siempre hay aspectos que mejorar, y lo bueno de esta edición es que muchos de ellos se han corregido sobre la marcha. En aquellos que no han podido solucionarse de inmediato, a buen seguro se empezará a trabajar muy pronto. Este año no solo teníamos espacio para respirar, caminar y detenernos a hablar con quien quisiéramos, sino que también había varios puntos de agua, zonas de sombra y una oferta gastronómica más numerosa y variada. Aunque el menú no se salía de lo típico (hamburguesas, pizzas, bocadillos y perritos calientes), la comida era algo más barata, cumpliendo así una de las promesas de la organización.

Los fans quieren 3000 a la Comic-Con

San Diego Comic-Con Málaga
Foto: Eloy Muñoz

Todos y cada uno de los asistentes a los que hemos preguntado han coincidido en señalar lo mismo: más espacio, acceso a agua, ausencia de colas (salvo las inevitables) y una muy buena organización sobre el terreno. Que los voluntarios y el personal sepan responder a las preguntas del público es algo tan básico que, a estas alturas, desconozco cómo pudieron olvidar ese detalle hace un año.

Y los fans la quieren 3000 porque la San Diego Comic-Con Málaga les ha devuelto la confianza con amor. Con amor por lo que tanto nos gusta: por traer a Elijah Wood y a Sean Astin; por proyectar en el Hall M 22 minutos de Vision Quest; por brindarnos la oportunidad de hablar con John Romita o con el creador de Capitán Tsubasa.

La quieren tanto porque albergó un concierto espectacular de Akira Yamaoka y porque, por si no fuera suficiente con Paul Bettany, el panel de Disney resultó ser una sorpresa tras otra, subiendo al escenario a los actores que dan vida al Capitán América (Falcon), Red Guardian y M’Baku. Thanos no andaba lejos, ni mucho menos: minutos antes de que se encendieran las luces verdes, Josh Brolin entró al escenario, aunque su presencia no estuviera relacionada con los Vengadores.

Solo queda esperar que no se desate ninguna incursión que desvanezca la línea temporal en la que nos encontramos, ahora que por fin hemos tenido el evento que tanto merecemos. Queremos seguir en la Tierra en la que la San Diego Comic-Con Málaga farmea aura.