
Las sillas son una parte fundamental de nuestro trabajo. Pasamos horas sentados y, aunque intentamos mantenernos activos de varias maneras, al final, entre la redacción de artículos y las partidas, nos tiramos la gran mayor parte del día delante de una pantalla. En mi caso, he cambiado recientemente a una silla gaming DXRacer Craft y, tras varias semanas de uso, os quiero contar qué me ha parecido este modelo.
DXRacer es uno de los fabricantes que dio pie a la entrada de este tipo de accesorios en nuestras vidas; de hecho, son considerados los pioneros con su primer modelo hace aproximadamente 20 años. Actualmente cuentan con diferentes opciones en su catálogo que varían según sus prestaciones, además de ofrecer distintas versiones para adaptarse al físico de cada uno.
Uno de los aspectos fundamentales para elegir una silla gaming, o cualquier otra, es saber qué compramos. Parece una tontería, pero no siempre elegimos el tamaño más adecuado para nosotros. Una silla demasiado grande puede resultar perjudicial para nuestra postura, y si es demasiado pequeña, pasa exactamente lo mismo.
En este caso, el fabricante pone a nuestra disposición dos tamaños diferentes de la DXRacer Craft. Uno de ellos es el estándar (L), que es el adecuado para personas de hasta 1,80 m de altura. Los más altos tendrán que ir a por el XL, más adecuado para ellos. Existe la creencia de que una silla más grande es más cómoda para todo el mundo, pero no es así.
Montaje de la silla gaming DXRacer Craft
Como no podía ser de otra manera, el paquete que recibimos es realmente voluminoso; de esos que el repartidor no siempre sube hasta nuestra puerta, un punto que tenéis que tener en cuenta. El peso ya va indicando que el producto que viene en su interior está construido con materiales que justifican su precio.
El embalaje demuestra el sumo cuidado que pone el fabricante. Todo llega con protecciones para que la silla no sufra daños durante el transporte. El respaldo y el asiento vienen cerrados en una bolsa de plástico, y el resto de los componentes en sus respectivas cajas con las instrucciones de montaje.

En nuestro caso, hemos recibido el tamaño L —ignoramos si con la versión XL hubiera sido distinto—, pero el montaje ha sido uno de los más rápidos y sencillos que hemos tenido que hacer. Lo puede realizar una sola persona sin problemas. Los reposabrazos ya venían montados y hay una guía en el soporte del respaldo que te ayuda a encajarlo con el asiento. Los tornillos vienen todos colocados en su sitio, listos para ser desatornillados, colocar la pieza correspondiente y volver a atornillar.
Características principales
- Sistema de esponja en capas CloudSense
- Diseño ergonómico de respaldo alto
- Cojín reposacabezas magnético de espuma viscoelástica
- Soporte lumbar integrado 2D
- Reposabrazos ajustable 4D
- Mecanismo de inclinación multifuncional
- Sistema hidráulico clase 4
- Base de aluminio
- Ruedas de PE de 60 mm
- Mecanismo trasero de integración de 90º – 135º
La hora de la verdad: sentarse en la DXRacer Craft
Una vez montada la silla, un proceso que no lleva más de 30 minutos, llega la hora de la verdad. La silla nos espera para pasar horas sobre ella. La primera sensación es de gran comodidad; el asiento es amplio y firme. Es mucho más plano que el de otros fabricantes, que se empeñan en elevar los laterales para buscar una posición encajonada que, para mí, es un error. La DXRacer Craft te permite adoptar más posturas, lo que te otorga una flexibilidad mucho mayor.
Todos sabemos que una postura recta es fundamental para no sufrir tras tantas horas sentado. Sin embargo, tenemos que ser realistas: nadie está ocho horas o más sentado exactamente de la misma forma sin moverse. Con una silla que no permite la movilidad, acabas incómodo y dolorido. Durante las semanas que llevo probando este modelo, no he tenido ese problema.
El sistema CloudSense del que hace gala mezcla distintas capas de espuma para distribuir el peso. Eso se traduce en que se ajusta a nuestra postura, sea la que sea, para ofrecer un gran confort. Cuenta también con una rueda en el lateral para ajustar el soporte lumbar integrado.
El reposacabezas era una de las dudas que tenía antes de probarlo, ya que su forma no me convencía inicialmente. Tiene un diseño curioso al que creía que no me iba a adaptar, pero una vez probado se disiparon todos los temores. Es realmente cómodo y, al ser magnético, puedes ajustarlo a la altura que prefieras, tanto con el respaldo recto como tumbado.

Materiales y reposabrazos
La silla tiene dos acabados disponibles para ambos tamaños: uno en polipiel y otro de tela. La polipiel es mucho más atractiva que la tela, al menos bajo mi propio gusto. Sin embargo, a pesar de tener una gran calidad, no evita su problema habitual: en el mes de julio más vale tener el aire acondicionado puesto porque es poco transpirable.
Los reposabrazos son metálicos, aunque tienen embellecedores de plástico, y están muy bien construidos. Son «4D«, lo que quiere decir que puedes subirlos y bajarlos, moverlos hacia los lados para ajustar el ancho y rotarlos hacia dentro unos 50º. Si pudiera pedir una mejora para futuras versiones, sería que tuvieran un poco más de recorrido en altura.

Conclusión
La silla gaming de DXRacer tiene un precio de 439 euros. No es una silla barata, pero en comparación con modelos de la competencia en ese mismo rango, ofrece una gran relación calidad-precio. Como digo, siempre comparando con sillas de su misma categoría.
Tras las primeras semanas de uso, la silla se ha comportado exactamente igual que el primer día, algo que, obviamente, no debería sorprender en un producto de este coste. El asiento es amplio e ideal para todos aquellos que necesiten espacio para moverse durante las horas de jornada o de juego. Sin irnos a opciones más caras —y presumiblemente mejores—, si tienes un presupuesto que ronde este precio, es una de las opciones que debes tener muy en cuenta.



