
Esperé al 21 de febrero con un optimismo ingenuo, dándole a Nintendo el beneficio de la duda. Me equivoqué. Ayer, una de las mayores leyendas de la historia del videojuego cumplió 40 años y la compañía que le debe su prestigio no dio señales de vida. Ni un tuit, ni una imagen conmemorativa, ni el más mínimo gesto de respeto. El aniversario de The Legend of Zelda ha sido ejecutado casi con la misma indiferencia con la que despacharon los 35.
Es ridículo imaginar a los directivos en Kioto celebrando en privado mientras de cara al público fingen que la fecha no existe. No es que Link esté «dormido» esperando su momento; es que Nintendo ha decidido que su héroe no merece ni las migas del pastel.
La doble vara de medir
Esa excusa de que «a Nintendo no le gustan los cumpleaños» es una falacia que no aguanta el más mínimo análisis. Cuando Mario sopla velas, la maquinaria de marketing nos asfixia hasta el cansancio. Cuando Pokémon cumple 30, nos bombardean con Directs especiales y nos revenden clásicos a precio de oro.
Lo de Zelda es sangrante porque ni siquiera se molestan en aplicarnos su táctica favorita: la nostalgia monetizada. Tienen juegos, como Twilight Princess, cogiendo polvo mientras los usuarios de Switch mendigan un port. Nintendo, especialista en cobrar por respirar, ni siquiera ha tenido la decencia de publicar esos juegos a sus habituales 40 euros. No es que defienda esos precios abusivos, es que la comparativa con otras franquicias evidencia un maltrato sistemático.
The Legend of Zelda: 21 de febrero de 2026
Seguro que algún entusiasta recordará que hay una película en camino o que «quizás» anuncien algo más adelante. Esa no es la cuestión. La efeméride fue ayer, 21 de febrero, y mientras el mundo celebraba el legado de Hyrule, Nintendo miraba hacia otro lado.
Como siempre, la Gran N demuestra que es capaz de crear las mejores aventuras del mundo, pero también de ser la empresa más desconectada y desagradecida con su propio legado.
Las opiniones expresadas en esta sección son responsabilidad exclusiva de los autores y no reflejan necesariamente la opinión editorial de Movistar eSports. Los autores tienen total libertad para expresar sus puntos de vista de manera independiente y estas opiniones son de carácter personal.



