¿Cuál es el problema de que Jordi Wild quiera hacer una película?

¿Cuál es el problema de que Jordi Wild quiera hacer una película?

Jordi Wild no se conforma con tener uno de los podcast más vistos y escuchados de nuestro país. Tampoco con entrevistar próximamente a los candidatos a la presidencia en las elecciones generales. Ahora quiere hacer una película, y el mundo se le ha echado encima.

Un gran número de seguidores le mostró su apoyo tras conocer sus intenciones. Otros, sin embargo, se han lanzado a desprestigiarle, aconsejándole que se dedique a lo suyo y que ni se le ocurra tocar una cámara. Y, digo yo, ¿qué más dará lo que quiera hacer?

Es cierto que Jordi planea ser guionista, protagonista y que todo va a girar en torno a su figura. Eso, como mínimo, es discutible. Pero que quiera financiar una película con su propio dinero no solo no me parece negativo, sino que, bien ejecutado, podría resultar en un gran proyecto. ¿Por qué no?

El youtuber ya organiza un evento masivo financiado de su bolsillo, y eso parece no molestar tanto. «Cosas de youtubers«, deben de pensar quienes le critican por sentirse por un momento como Quentin Tarantino y no por su show de masculinidad exagerada. Alguien me tiene que explicar por qué puede montar un gran espectáculo en directo y no una película. Yo no lo entiendo.

Las criticas a Jordi Wild tendrían que ser después, no antes

Evidentemente, Jordi Wild se expondrá a críticas si finalmente rueda el largometraje. Que tenga pensado acaparar todo el protagonismo no pinta nada bien, todo hay que decirlo. Pero se debe juzgar el producto final, no el derecho o el deseo de intentarlo. Sin ir más lejos, este mismo año hemos visto películas impulsadas por creadores de contenido que han sido alabadas a nivel mundial.

Es cierto que cuando hablamos de España la cosa cambia: al igual que ocurre con Javier Bardem, Antonio Banderas o Penélope Cruz —mucho más valorados fuera que en su propia casa—, con Jordi Wild sucede exactamente lo mismo. Si fuera una estrella anglosajona, los aplausos le lloverían desde el minuto uno.

Veremos si finalmente se anima, pues no debe ser un proyecto fácil de sacar adelante. No soy espectador habitual de The Wild Project y apenas he visto clips sueltos de su Dogfight Wild Tournament. Tampoco tengo especial fe en que su película vaya a ser buena, pero como cualquiera puede sorprendernos, lo justo será criticarla cuando se estrene —si lo hace—, y no antes.