Es difícil hablar de PlayStation en la actualidad sin tener en cuenta sus últimos movimientos. La eliminación de los discos físicos ha supuesto un duro golpe para los jugadores, y las protestas son evidentes en cada publicación de la compañía. Además, el reciente anuncio de la ruptura con Hideo Kojima y la cancelación de PHYSINT no ha hecho más que enrarecer el ambiente.
Sony tiene gran parte de culpa de todo lo que está sucediendo, incluso en el caso de Kojima. Sin embargo, conviene detallar muy bien lo ocurrido y escuchar la versión de ambas partes. Por el momento, el desarrollador japonés no ha quedado nada satisfecho con la resolución del asunto, aunque no ha realizado declaraciones fuera de lugar ni explicaciones explícitas.
Todo lo contrario que PlayStation: el periodista Jason Schreier, de Bloomberg, ha consultado a fuentes internas de la compañía y ha revelado los motivos que alegan para la ruptura.
Kojima carga con una fama particular desde su mediática separación de Konami. En aquella ocasión, la gran mayoría de la industria se posicionó a su favor; al fin y al cabo, es un ídolo para muchos tras crear una de las sagas más icónicas de los videojuegos, Metal Gear. Konami era la «mala de la película» y poco importaba si todo lo que se decía era cierto o si Kojima salía siempre indemne.
Las costuras de Hideo Kojima
Pero la situación ha cambiado. Kojima mantiene una fuerte presencia y legiones de seguidores, pero las costuras comenzaron a vérsele durante el desarrollo de Death Stranding. Aunque en su momento no se le prestó demasiada atención, tras el caso Konami se comentó que la empresa no estaba satisfecha con el creativo por su excesivo gasto económico. Este es, precisamente, uno de los puntos que ha provocado el nuevo desencuentro según cuenta Schreier.
La relación entre Kojima y PlayStation no empezó con buen pie. Death Stranding no alcanzó el éxito comercial esperado y su desarrollo estuvo plagado de retrasos que desesperaban a la directiva de Sony. La compañía estuvo dispuesta a mover la fecha de lanzamiento de PS5 únicamente para complacer a Kojima, aunque con la llegada de la pandemia de coronavirus todo se volvió difuso en ese sentido.
Death Stranding no solo no consiguió las cifras previstas, sino que su producción fue caótica y volvieron a surgir informaciones sobre cómo el creativo gestionaba los presupuestos. Con la segunda entrega ocurrió algo similar y, para colmo, Sony veía cómo financiaba un juego que ni siquiera sería exclusivo en sus sistemas.
Con PHYSINT, Kojima no cambió su forma de actuar: los costes de producción volvieron a dispararse, los plazos no se cumplieron y Sony perdió la paciencia. En junio de este mismo año, la compañía le comunicó la cancelación del proyecto. Tres meses después, Asha Sharma y XBOX acogieron encantados la propuesta. Ahora tienen ración doble de Kojima solo para ellos. Esto resulta muy positivo para Microsoft si logran garantizar cierta exclusividad con OD y PHYSINT, aunque existe el riesgo de que se repitan los mismos problemas durante el desarrollo de ambos títulos.
Por su parte, la situación actual de PlayStation tampoco invitaba a ser optimistas con los desarrollos de terceros, especialmente cuando los suyos propios no han terminado de funcionar en esta generación (ahí está el caso de Concord). Su empeño en volcarse en los juegos como servicio los ha llevado a una situación límite, mientras que sus títulos first-party de corte tradicional, como el recién publicado Marvel: Lobezno, no están cosechando el impacto de antaño. En este aspecto, Kojima no tiene culpa alguna; la propia Sony ha erosionado su posición en la industria con decisiones muy discutibles, como la idea, repito, de prescindir por completo del formato físico para 2028.
Aun así, conviene insistir en una idea: cuando dos pesos pesados chocan de esta manera —porque Kojima dista mucho de ser un desarrollador independiente o falto de recursos—, es prudente no posicionarse a la ligera. Rara vez se conoce con certeza absoluta todo lo que ocurre a puerta cerrada.